LA SOCIEDAD INDECENTE.-
DR. F. ANTONIO BERA BAUTISTA
PSICÓLOGO
Lea este artículo sintiéndose como águila que planea en las alturas.
Son muchos los factores implicados en este fenómeno que vivimos, sufrimos y muchos otros disfrutan. Extendiéndose sus efectos en todos los sectores de la sociedad, en la que "las cosas más sagradas como la verdad y la conciencia han sido llevadas al mercado para que llegara ya el tiempo de la gran corrupción y banalidad universal". Han pasado muchas décadas desde que la humanidad le ha plantado una guerra sin límites a todo lo que signifique moral y las consecuencias han sido desastrosas para la cohesión social, al considerarse la moral como un estorbo para la vida, para la libertad y para el progreso. Todo lo contrario, es necesaria para la salud y bienestar de las gentes. Nos hemos instalado en una crispación alérgica y fóbica por todo lo que nos suene a moral. Pero para asombro de los que han creído que es cosa de religiones y de educación, la moral está escrita en nuestra neurobiología cerebral como se. ha demostrado recientemente, que al paso que vamos, nos veremos obligados a orientar la vida en la dirección de muchos de sus principios atacados y olvidados. Cada vez se producen más pruebas científicas de que existe una moral innata y universal en todos los seres humanos, que tienen su fundamento en la corteza prefrontal de nuestro cerebro desde donde se fundamenta el comportamiento moral. Una alteración, una lesión, un tumor en esa área convierte a la persona en un ser depravado y despreciable.
La sociedad se agrieta, pero no de ese tipo propio de las épocas, los cambios, las transformaciones, no, para nada, son de destrucción, letales para el orden social y moral. Veamos algunos datos. La Organización Mundial de la Salud advierte que en Europa hay un claro aumento de la ansiedad y la depresión y que más de 700.000 personas se quitan la vida cada año. La encuesta Ipso 2023, que es una comunidad en línea de encuesta y de premios, formada por millones de miembros de todo el mundo, concluye que el 80% de los franceses, el 71% de los alemanes y el 65% de los españoles (parece que tiende a ser los menos críticos), están de acuerdo que la sociedad ha emprendido un rumbo equivocado. El escenario público ofrece con frecuencia claras señales de que esto es así. Todo el mundo seguro ha sentido alguna forma de malestar, de rechazo, al verse rodeado de gente que más parecen zombis, ensimismados en la pantalla de su teléfono, masas biológicas que deambulan, que entran y salen de los sitios, acorazados de individualismo, protegidos de relaciones sociales, de indiferencia, apatía, respecto a lo que sucede a su alrededor y a lo que significan los demás y si reaccionan su respuesta es torpe, lenta y entumecida carente de calidad empática. Una indecencia de adormecidos, ausentes y distantes, con cara de cansancio, languidez y ensoñación, creándose una atmósfera social irrespirable, de la que todo el mundo se siente impotente y a la vez desprecia, aunque participe de ello. Está claro: "Se enciende el móvil, se apaga la calle" (Bauman).
Hay dos fenómenos que están dictando el rumbo de la sociedad como un todo: La identidad de género y la victimización. Digamos que actúan como epicentro de una espiral expansiva de grosería y vulgaridad, de gente depravadas y torcidas que invaden la vida pública exigiendo gloria y honras de toda la ciudadanía porque ya de las instituciones lo han conseguido todo. Es precisamente ese el punto de partida de una de las peores indecencias que vivimos hoy, la de calificar los asesinatos de mujeres como "crímenes machistas", "violencia de género", ya me he referido a este tema en otro artículo, y con ello lo que se consigue es alentar a que se produzcan más crímenes y atenuar de culpa a los responsables. O sea que un monstruo asesino, psicópata, enfermo cerebral, basura social, es como usted o como yo simple y llanamente un "machista", que lo que le mueve actuar de ese modo es sentirse muy "macho" y la ve a ella como una "hembra". Pues se ha obligado a toda la sociedad y principalmente a la prensa, a la que vemos y escuchamos cada día dando alaridos, arrastrándose de rodillas, entendiendo, calificando y divulgando esta monstruosidad desde la perspectiva de género y no sanitaria, penal ni moral Pero como dijo Ortega "la creencia dogmática y fanática será siempre dueña de la sociedad".
Es indecente relativizar o cuestionar el valor y el sentido de la familia genuina, natural y auténtica creada por un hombre y una mujer, fundada en la verdad de la vida, la ley universal y permanente. Es esta la unidad social por excelencia y no otras formas respetables de uniones y agrupamientos, basadas en los deseos y pasiones humanas y las leyes cambiantes de los hombres.
Es indecente el feminismo radical y militante, el del odio al hombre, el que se refugia bajo la bandera de la igualdad y que en nada se parece al feminismo limpio y genuino de Clara del Rey, Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor, que por su gran influencia es en gran medida el causante de trastornos emocionales y de muchos males que están padeciendo las mujeres de esta generación y que todo el mundo por miedo se calla, porque han ido directamente atacar y arrancarle a la mujer patrones de comportamientos, actitudes, posicionamiento social, modo de ser mujer y hasta la estética tradicional y natural femenina, la que critican considerando que la mujer debe vestirse con ropa muy suelta y ancha que no destaque su figura porque si no se incurre en lo que ellas llaman "dictadura estética del patriarcado", por citar uno de sus perversos ejemplos. Todos sabemos del deterioro de muchos comportamientos y actitudes nobles y hasta hermosos hacia la mujer que han significado admiración, respeto y hasta reverencia, que se han encargado de atacarlos ferozmente por considerarlos "machistas", contribuyendo a crear muchos de los males que padecen las mujeres de hoy. Por ejemplo, según los datos epidemiológicos la primera condición para sufrir ansiedad y depresión es ser mujer y el consumo de ansiolítico y antidepresivo se ha disparado en la mujer al doble que en los hombres. Esta indecencia ha vaciado de contenido el concepto de persona, de ser humano, de individuo, por el de varón o hembra. O sea que en nombre de la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres estos colectivos han pasado de una segregación por sexo a una segregación por género. ¿O no es segregar decir que un macho mató a una hembra en un acto de machismo? O sea, una acción repugnante y abominable encajada en un término tan relativo como ambiguo. Tiene narices el asunto. El caso de estos días, el estallido de la noticia sobre un conocido político acusado de "conducta machista”. ¡Por Dios! basta de esta aberración. Si analizamos los datos ofrecidos por las acusaciones, todo parece indicar que ese chico tiene un problema de cierta importancia que resulta peligroso encubrirse con ese calificativo, que inpìde el diagnóstico del verdadero problema que tenga y su solución desde la perspectiva sanitaria y la ciencia de la conducta humana. A mi personalmente me ha resultado, más que condenable, muy triste el acontecimiento porque cuando examiné los datos ofrecidos, lamenté que un chico, brillante como él, se viera afectado por una difusión clínicamente diagnosticable y que escapa a las especulaciones de género, acusaciones políticas crueles.
Le guste o no a muchos, este es un mundo hecho por hombres y mujeres. El verdadero deseo de una pareja en edad de procrear es tener un niño que sea completamente niño o una niña que sea completa- mente niña y no un niño mitad niña o una niña mitad niño. Es decir, uno solo y no dos en uno. Y que en cuanto a su orientación sexual que sea coherente con la naturaleza de su cuerpo. Esto es así. Lo que es indecente es que si esto hoy por hoy se puede prevenir, puesto que la identidad y la orientación sexual es intrauterina, ¿Por qué no se ofrece información precisa a la mujer con intención de procrear sobre cuáles son los riesgos de que la niña pueda estar gestando no sufra Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC)? una de las principales causas de que la niña que nazca sea mitad, mitad. ¿O que por causas controlables se genera un exceso de hormonas Cortisol durante el embarazo? una de las principales causas de que el niño sea también mitad, mitad. Y otros trastornos intrauterinos como es el caso, en auge, del autismo. Los consejos suelen ser para antes del embarazo que se hagan todas las clases de acrobacias necesarias para facilitar el embarazo y para después que se haga la "vida normal". Ya sabeis como es o puede ser la vida normal hoy en día de una mujer embarazada. Pues ni una cosa ni la otra. Para antes, el amor más puro y profundo va ser determinante, y para después un estilo de vida de estrés mínimo. Factores estos clave para una identidad y orientación sexual coherente. Haga usted mismo la prueba y pregúntele a embarazadas a parejas con intención de tener hijos si saben algo de esto.
Es el psiquismo de especie y no el que nos imponen y obligan a tener, el que nos hace sentirnos bien en un mundo rodeado de parejas de distintos sexos, no del mismo sexo. Las sensaciones de incomodidad y de rechazo no es que sean unas fobias, es que es nuestra naturaleza, nuestra hechura neuronal, biológica de millones de años de evolución la que hace que nos sintamos así, aunque sea nuestro deber de convivencia educarlo y controlarlo. No es condenable la incomodidad, lo que es condenable es no gestionarla en el respeto y la tolerancia.
Es indecente una sociedad en la que "la vida está destinada a ser una carga para muchos y una fiesta para unos pocos". Mientras la tasa de pobreza aumenta, el número de millonarios también aumenta en más de un 24% desde 2012. Desde la crisis financiera mundial de 2008 el número de multimillonarios se ha multiplicado por más de dos. Según el Credit Suisse, el 82% de toda la riqueza creada en 2018 fue a para al 1% más rico mientras que los millones de pobres de la humanidad no recibieron "na de na". Pese a que la producción económica mundial se ha triplicado con creces desde 1990. En España en concreto, según el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística, la redistribución de la riqueza deja mucho que desear y que existe un desequilibrio económico cada vez más pronunciado. Qué razón tenía Aristóteles: "La maximización de la riqueza como un fin en sí misma socava la base de la sociedad". Pues son malos datos para la colaboración porque las élites se sienten menos comprometidas a tener vínculos solidarios, ya que "la devaluación del mundo humano aumenta en relación directa con el aumento del valor del mundo de las cosas". Todos somos víctimas de la cultura depredadora de fondos buitres y la desastrosa rapacidad de directivos y banqueros. Epicentro volcánico, endiablado temido y respetado por las autoridades a la hora de ofrecer soluciones al principal problema que sufre la gente, sobre todo jóvenes: la vivienda. Un bien público, como la sanidad y la educación a los que deben dirigirse las políticas sociales en materia de protección, legislación y control especulativo de abuso casi criminal, entre tantos. Citamos los “chiringuitos" de venta y alquiler de vivienda que lo que hacen es inflar los precios escandalosamente. Una indecencia intolerable, deben prohibirse y cerrarse todos o al menos regularse, auditarse y controlar con rigor sus delictivas comisiones sacadas de las espaldas y la sangre de los usuarios. Y sobre esta indecencia, el Banco Central Europeo estima que en España existe una importante sobrevaloración de la vivienda que viene empeorando desde hace más de una década y calcula que llega al 16% (creo que bastante más), más cara de lo que las familias pueden pagar. Aunque el Banco de España, cómplice indirecto y muchas veces doloso, de este mal, lo rebaja bastante como cabría esperar. Como tan indecente es el fenómeno económico barrial más repugnante de los últimos tiempos: la expulsión de vecinos de sus casas para dedicarlas a la especulación de alquileres turísticos, dificultando aún más el acceso a la vivienda. Destruir de ese modo la identidad y la vida de barrios, su cultura, sus tradiciones, sus costumbres, sus almas, para convertirlo en nichos dinerarios de inversores principalmente norteamericanos. Soy testigo de calles desérticas por las que tan sólo se escuchan por sus aceras las ruedas de maletas que van y vienen en vez de gente que hablan paseándose o la risa y el llanto de niños. Esta indecencia, de la vivienda, es la principal locomotora de creación de ciudadanos humillados, de almas mordidas por las desgracias, envueltos en nubes de lamentos condenados a la supervivencia y la incertidumbre de lograr o no sus metas de vida.
Es indecente que demasiadas veces sea difícil de diferenciar si un medio de comunicación es o no prensa o un panfletos de propaganda o programa de televisión que actúan como plataforma de partidos políticos en contra o a favor de los poderes de turno. No está siempre claro que cumple con su misión de informar objetiva e imparcialmente sobre lo que acontece, sin miedos, agradecimientos ni complacencias. Eso si, engañosamente y bajo la manipulación de lo que es verdaderamente la libertad de expresión.
La principal aula, escenario, de educación, no se encuentra en las escuelas, en la familia ni en las universidades, está en la vida pública. Donde todos, con nuestros comportamientos, actuamos como maestros y alumnos. Pero hay unos señores que tienen un papel muy relevante: los políticos. Pues es a la indecencia de la vida política a la que quiero referirme. No voy a contar más de lo que usted ve con sus propios ojos cada día, Ni voy a referirme a la corrupción que ya lo he hecho en un artículo anterior. La finalidad de la lucha política es ofrecer propuestas de mejoras a la vida de la gente a través de programas, leyes que protegen y solucionan problemas a los ciudadanos. Y que mediante un comportamiento ejemplar, los políticos elaboran pensamientos e ideas que se discuten y analizan en los foros públicos, sobre todo en el parlamento. Lo indecente es que se convierte en una especie de pelea de clanes de barrios, en altercado igual que riñas callejeras, reyertas de bares, de tabernas, en un follón o alboroto televisivo. En el momento en que las luchas ideológicas, de proyectos, de programas, de leyes son reemplazadas por el ataque a la esfera privada, íntima, personal, familiar, como está sucediendo con frecuencia actualmente, entonces nos encontramos con lo que le llaman hoy en el ámbito político "el fango" y se convierte la lucha política en una camorra. Pues esto os cuento. Terminamos. Le pregunto. ¿Es usted una persona decente? Si no se lanza a degollar en críticas a personas cuando por sus errores se desprestigian (en nuestra historia reciente políticos y personalidades de Estado), a sabiendas que es usted tan defectuoso como el que más, sino que reacciona con prudencia, sensatez, rectitud, respeto y justicia, que no hace un uso abusivo del teléfono en la vida pública por respeto a los demás y a la propia integridad personal suya, que no llama a los hombres enfermos "machistas", ni a los crímenes contra la mujer, "crimen machista" o "violencia de género", que defiende a la familia natural como unidad social por excelencia, incorruptible e insustituible, que no aspira, para lucrarse en convertirse en un aprovechador de las necesidades y debilidades de los demás para abusar de ellos y explotarlos, que cumple con su deber de ciudadano depositando su voto no de manera irracional, instintiva, pasional, fanática, sino como un ejercicio puramente de inteligencia y razón, que no se refugia en la pantalla del individualismo, la indiferencia, que analiza y cuestiona desde la razón la información que recibe, que orienta su mente ante el mundo invasivo de hoy desde la perspectiva de la ciencia y no de los instintos y las pasiones, que va por la vida sin miedo, libre, seguro, con la frente en alto y con el espíritu elevado. Si es así, es usted un ciudadano decente. Y por ello, recibe mi abrazo y felicitaciones.
GRACIAS POR SU ATENCIÓN.
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